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Ventajas de la ISO 9001

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De todas las normas ISO que existen, la ISO 9001 es la más conocida de todas, la cuál se puede implementar en empresas de todos los tamaños y sectores de actividad, independientemente de su ubicación geográfica. Establece un Sistema de Gestión de Calidad y se basa en la mejora continua, lo que se traduce en un aumento de la eficiencia y de la rentabilidad.

En la última revisión de la norma ISO 9001, se puso el enfoque en el liderazgo. Para la correcta implementación de un Sistema de Gestión de Calidad es indispensable el compromiso y la implicación del equipo directivo. Si no existe un buen liderazgo, la calidad de los procesos, así como de los bienes y/o servicios nunca va a alcanzar los estándares exigidos por el mercado.

 

ISO 9001: ¿Cuáles son las ventajas?

Una de las principales ventajas que ofrece esta certificación es la de la imagen y la credibilidad. Gracias a la norma ISO 9001, las organizaciones pueden transmitir una buena imagen de marca y generar notoriedad en la mente del público objetivo, lo que conlleva una mejora significativa en las cifras de ventas. Además, se logra una relación de confianza con los clientes a largo plazo.

Sin lugar a dudas, el hecho de que una compañía tenga un Sistema de Gestión de Calidad en base a la norma ISO 9001 supone un aumento de la cuota de mercado. Por lo tanto, supone una gran ventaja competitiva en el mercado nacional e internacional, algo muy importante teniendo en cuenta la alta competitividad que existe en todos los sectores de actividad.

Durante el proceso de implementación, se hace un análisis en profundidad de las fortalezas y debilidades de la empresa. Con los resultados obtenidos, se elabora una estrategia corporativa para que, en caso de que surja cualquier tipo de problema, la toma de decisiones sea mucho más rápida y sencilla.

A todo esto hay que sumar que  el Sistema de Gestión de Calidad y la mejora continua de los procesos suponen un importante ahorro al reducirse los costes operativos, sin que la calidad de los bienes y/o servicios se vea afectada lo más mínimo.

 

Auditoría y satisfacción de los clientes

Para llevar a cabo la auditoría durante el proceso de implementación de la norma ISO 9001, se tienen en consideración una serie de factores.

En primer lugar, los riesgos del sistema. Durante la auditoría, hay que garantizar que el sistema no tiene ningún tipo de riesgo fuera de control. El auditor evalúa el sistema de manera global, comprobando qué resultados ofrece en función de la eficacia.

Los clientes son el eje central de cualquier compañía, en torno a los cuales giran todas las decisiones. Por este motivo, durante la auditoría, el auditor comprueba si hay quejas por parte de los consumidores y, si las hay, por qué están insatisfechos. Es esencial que las organizaciones actúen debidamente para corregir los puntos críticos.

Para acreditar la satisfacción de las necesidades de los clientes, una de las claves de la auditoría es el análisis de todas las fases de la cadena de valor. Y, por último, existen determinados indicadores, de medición y mejora, que ayudan a las empresas a conocer las necesidades de su público objetivo para que éstas puedan anticiparse a las mismas.

Para finalizar, cabe señalar que la ISO 9001, al igual que el resto de normas ISO, se ha sometido a revisiones periódicas desde su creación para adaptarla a las características del mercado. En la revisión de 2015 se redujeron de forma notable los requisitos y se potenció el enfoque hacia una gestión eficiente y de calidad.


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