Esta es tu primera vez en nuestra web

Esta página web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia y nuestros servicios.

Si quieres seguir navegando debes aceptar su uso o configurar las cookies. Puedes obtener más información en nuestra política de cookies.

Salir de la web

Beneficios de la IFS (International Featured Standards)



La IFS Food es una norma de carácter internacional, y se engloba dentro del conjunto de normativas de la International Featured Standards acerca de la seguridad en toda la cadena de producción de las empresas que pertenecen al sector de la alimentación. Aporta a estas compañías una serie de estándares reconocidos a nivel global, y proporciona transparencia en el proceso productivo, algo que tanto consumidores como agentes del sector valoran muy positivamente en la actualidad. De esta manera, gracias a la IFS resulta mucho más sencillo establecer una mejora continua de los procesos internos, generando así una imagen mucho más positiva y competitiva.

Los objetivos de la norma IFS son muy concretos. Por un lado, busca la creación e implantación de una normativa común, con un sistema de control único para la industria alimentaria. Por otro lado, gracias a la norma las compañías del sector pueden trabajar con entidades de certificación acreditadas y auditores homologados. Y, por último, pretende asegurar la transparencia y la comparación durante toda la cadena de suministro, hasta que el producto llega al consumidor final.

 

Beneficios de la IFS .jpg

 

La norma IFS incluye una gran selección de aspectos divididos en los siguientes apartados: responsabilidad de la dirección, administración de los recursos, gestión de la calidad y de la seguridad alimentaria, planificación y proceso de producción, y análisis y mejoras.

¿Cuáles son los beneficios de la IFS?

Antes de la implantación de la norma resulta de especial interés conocer cuáles son los beneficios que otorga.

En primer lugar, cabe señalar que proporciona una gran seguridad y transparencia en los procesos productivos, así como en el producto en sí mismo. Esto es algo fundamental en empresas de todos los sectores de actividad, pero muy especialmente para las que trabajan en el sector de la alimentación. De esta manera, los consumidores confían ciegamente en los productos, lo que se traduce en un mayor volumen de ventas y, por lo tanto, en una mayor rentabilidad.

En segundo lugar, al tratarse de una norma de carácter internacional, la IFS permite la estandarización de los protocolos, garantizando con ello la seguridad, calidad y legalidad. Establece un sistema de control común para cumplir la ley vigente en lo relativo a la seguridad y calidad en el ámbito alimentario.

En tercer lugar, supone una reducción considerable de los costes operativos. Proporciona a las empresas la oportunidad de establecer medidas de mejora continua en sus procesos productivos, favoreciendo la comunicación organizada y estandarizada de las partes implicadas. Si a la reducción de costes operativos le sumamos el mayor volumen de ventas, esta norma es una excelente inversión a medio plazo.

En cuarto lugar, gracias a la IFS una compañía puede llevar a cabo una gestión más ágil y directa de sus procesos internos, analizando en tiempo real los riesgos potenciales para la seguridad alimentaria. Además, gracias a la norma se puede establecer un control 360 grados de las posibles intolerancias y alérgenos.

En quinto lugar, todos los procesos internos de la empresa en cuestión se controlan de forma detallada, con evaluaciones periódicas. De esta manera, se puede realizar un análisis de las fortalezas y debilidades en tiempo real, y corregir cualquier tipo de “error” de manera rápida.

En sexto lugar, todos los empleados de la compañía pueden acceder a diferentes formaciones sobre la higiene alimentaria, el control de alérgenos, la manipulación de alimentos… La formación interna en las empresas resulta muy beneficiosa porque los trabajadores aumentan su motivación y, por lo tanto, su productividad e implicación.

Y, en séptimo y último lugar, gracias a la IFS se establece un protocolo documentado que avala las medidas implementadas para luchar contra el fraude en el sector de la alimentación.