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Cómo promover la gestión forestal sostenible



La sostenibilidad siempre debe considerarse con una visión a largo plazo. Los diversos cambios que pueden darse a corto plazo por lo general surgen como consecuencia de diversas intervenciones del ser humano. En lo relativo a la gestión forestal sostenible, trata de buscar el punto de equilibrio óptimo entre los tres pilares más importantes: económico, ecológico y sociocultural. Lograr una adecuada gestión forestal sostenible aporta extraordinarios beneficios para la sociedad en su conjunto, sobre todo en el ámbito de la protección de los ecosistemas y la biodiversidad. Además, de este modo se reducen los efectos del cambio climático, al tiempo que se minimiza la pobreza rural.

 

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El calentamiento global es un fenómeno que obliga a la gestión sostenible de los bosques, reduciendo en gran medida la carga de combustible para evitar incendios que tienen como resultado la calcinación de miles de hectáreas de terreno y vegetación.

Los denominados “Principios relativos a los bosques” fueron adoptados en Río de Janeiro en el año 1992, con motivo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. Sentaron las bases de la gestión forestal sostenible, desarrollando diversos criterios e indicadores.

¿Qué es la gestión forestal sostenible y cómo promoverla?

Dicho de una forma sencilla, el concepto se puede definir como el punto de equilibrio entre la demanda creciente de productos forestales y la conservación de los bosques. En la actualidad es imprescindible dar con dicho punto para garantizar la supervivencia de los bosques en el largo plazo y, por lo tanto, de las poblaciones que dependen directamente de ellos.

Desde el punto de vista práctica, supone determinar una serie de bases para asegurar los mismos beneficios y niveles de productividad en el futuro. Los encargados de la gestión forestal sostenible deben analizar un amplio abanico de parámetros de ámbito comercial, medioambiental y local. Todo con el propósito de elaborar planes forestales sólidos.

En muchos casos, para la elaboración de dichos planes, los gestores cuentan con la colaboración de empresas, organizaciones, ciudadanos y administraciones públicas.

La sociedad está cada vez más concienciada con la importante de cuidar el medio ambiente. Los consumidores actuales exigen que las empresas sean más responsables socialmente. En este contexto nació en la década de los 90 la certificación forestal. Una herramienta de confianza y calidad que las empresas de todos los tamaños y sectores de actividad utilizan para garantizar su buena práctica en el impacto tanto social y ambiental.

Las amenazas a los bosques

Actualmente más de 1.600 millones de personas en todo el mundo dependen directamente de los bosques para su supervivencia. No obstante, a pesar de la gran importancia que tienen, millones de hectáreas están en grave peligro de extinción debido a actividades del ser humano: deforestación para usos agrícolas, cortas ilegales, desarrollo urbano descontrolado… Los expertos indican que la necesidad de conservar los bosques y lograr una adecuada gestión de estos nunca ha sido tan importante.

La certificación PEFC es una herramienta que garantiza que el origen de los productos forestales es sostenible, acreditando la sostenibilidad de todas las fases que conforman la cadena de producción. Se trata del sistema de certificación forestal más importante tanto en España como en todo el mundo.

PEFC es la normativa preferida por parte de los propietarios forestales, que quieren demostrar a los diferentes agentes del sector y a los consumidores finales que están comprometidos con el cuidado de los bosques para futuras generaciones.

El sello PEFC garantiza que las materias primas utilizadas proceden de bosques que son gestionados de manera sostenible. Una norma que está presente en un amplio abanico de sectores: arquitectura, artes gráficas, mobiliario urbano y turismo.