Certificado ISO: mejora continua garantizada



La “International Organization for Standardization”, más conocida por las siglas ISO, es la Organización Internacional de Estandarización. Una institución que se dedica a la creación de diferentes normas para asegurar la seguridad, calidad y eficiencia de los productos y servicios de las empresas. Actualmente está presente en 193 países de todo el mundo y existen multitud de normas ISO, como la 9001 (Sistema de Gestión de Calidad) o la ISO 14001 (Sistema de Gestión Ambiental).

 

Certificado ISO: mejora continua garantizada

 

Origen de la “International Organization for Standardization”

La Organización Internacional de Estandarización se fundó en el año 1926 como Federación Internacional de Asociaciones de Normalización Nacionales (ISA). La II Guerra Mundial obligó a suspender su actividad de forma temporal y, una vez finalizado el conflicto bélico, la ONU propuso su refundación mediante el Comité de Coordinación de Normas de las Naciones Unidas.

Representantes de 25 países se reunieron en Londres en el año 1946 con un objetivo muy claro: crear un estándar industrial internacional para facilitar la coordinación. Durante la reunión se sentaron las bases de lo que posteriormente serían las normas ISO, y la organización se fundó de manera oficial el 23 de febrero del año 1947. En la actualidad la sede está situada en la ciudad de Ginebra (Suiza).

Proceso de mejora continua en los certificados ISO

Un aspecto muy relevante para destacar es que la implantación del Sistema de Gestión de Calidad se hace en base a las características y necesidades concretas de cada compañía. Por lo tanto, son las normas las que se adaptan a la organización, y no al revés. El proceso de implantación se lleva a cabo a través del método PDCA (Planificar, Implementar, Revisar y Mejorar) para garantizar la mejora continua del sistema de gestión.

Por lo tanto, los certificados ISO son un sistema dinámico. El punto de partida es la situación actual de la compañía en relación con la satisfacción de los clientes, la calidad de los productos y/o servicios, el trato con el medio ambiente y la seguridad, entre otros aspectos.

 

En la segunda fase se establece un plan de acción en base a los objetivos que se desean alcanzar, y, a continuación, se ponen en marcha las acciones de mejora oportunas. Por supuesto, es necesario llevar a cabo un proceso de control y evaluación de forma periódica para comprobar si los resultados obtenidos garantizan la mejora continua del sistema de gestión.

Una vez acaba la etapa final, se debe volver a la primera y repetir de forma el ciclo, de manera que todas las fases se reevalúan periódicamente para añadir nuevas mejoras.

 

  1. Planificar: en primer lugar, se buscan todas aquellas actividades en las que se puedan aplicar mejoras y se fijan los objetivos a alcanzar. Para ello se pueden escuchar las opiniones de los empleados, analizar a la competencia, organizar grupos de trabajo...
  2. Implementar: se realizan los cambios necesarios para implantar la mejora propuesta. Por lo general, se realiza una prueba piloto para comprobar su funcionamiento antes de llevar a cabo cambios a gran escala.
  3. Revisar: una vez implantada la mejora, hay que verificar que funciona correctamente. Si no cumple las expectativas iniciales, hay que modificarla para ajustarla a los objetivos.
  4. Mejorar: y, por último, una vez acaba el periodo de prueba, es necesario analizar los resultados y compararlos con el funcionamiento de las actividades antes de la implantación de las mejoras.

Una vez finalizada la cuarta fase, hay que volver a la primera de manera periódica para analizar nuevas mejoras. En Anexia Consultoría somos una compañía especializada en la implantación del Sistema de Gestión de Calidad para que las PYMES obtengan el reconocimiento que se merecen.