Certificación como garantía de seguridad en los alimentos



La aparición de ciertas alarmas y crisis alimentarias en los últimos años ha provocado que cada vez sean más los consumidores que exigen una mayor seguridad y calidad en los productos que consumen. Esta exigencia, junto a la importancia que para la industria alimentaria tiene posicionarse en el mercado con productos seguros, obliga a las empresas del sector (al margen de cumplir con las normativas de seguridad estrictamente legales) a tomar medidas extras que garanticen la total seguridad de sus productos.

 

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Importancia de las certificaciones alimentarias

Con el objetivo de brindar una mayor seguridad alimentaria a los consumidores, desde diferentes organismos se han creado una serie de normas que incrementan y transmiten garantías adicionales al consumidor. Las certificaciones están dirigidas a empresas que elaboran productos finales o intermedios y que están destinados a la alimentación humana y/o animal.

Las certificaciones son de carácter voluntario y para obtenerlas se requiere de los servicios de una agencia certificadora independiente que garantice por escrito que, tanto el proceso de producción como el producto en sí mismo, cumplen con los requisitos exigidos por diferentes instituciones o países. El tipo de certificación exigidos a las empresas por los clientes o países destinatarios de exportaciones alimentarias pueden variar en función de las normas en seguridad alimentaria vigentes en cada lugar.

  • ISO 22000: En el año 2005 se publicó la norma internacional de “Gestión de Seguridad Alimentaria” ISO 22000. Esta norma es de reconocimiento internacional y está basada en el Codex Alimentarius, documento del que se recoge los principios del Sistema de Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico (APPCC). Abarca toda la cadena de suministro alimentario, desde la producción, distribución, venta hasta el consumidor final y tiene como objetivo garantizar la seguridad en todos los eslabones de la cadena alimentaria.
  • Certificado SAE: El certificado SAE (Sistema de Autocontroles Específicos) fue establecido por el Real Decreto 993/2014 y desde marzo del 2016 es de carácter obligatorio para todas las empresas, industrias y fábricas que exportan productos alimentarios destinados al consumo humano. El objetivo del certificado SAE es el de garantizar la calidad de los productos de origen animal (cárnicos, lácteos, huevos y productos compuestos) que son exportados a países fuera de la Unión Europea.
    Aunque normalmente se requieren auditorías anuales para mantenerlo, el certificado SAE tiene una validez de tres años y debe de ser expedido por un organismo independiente de control (OIC).
  • Certificado APPCC: El Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (APPCC) es un sistema preventivo de reconocimiento internacional que permite a las empresas de la industria alimentaria identificar, evaluar y controlar la contaminación (ya sea física, química o biológica) durante todo el proceso de producción con el fin de garantizar la inocuidad de sus productos.

Implantación de sistemas de gestión de calidad y seguridad alimentaria

Bajo los criterios de la seguridad alimentaria, un producto con certificación es sinónimo de producto seguro. Bajo los criterios del consumidor final, una empresa certificada genera confianza sobre el proceso y posterior tratamiento al que un producto alimentario se ve sometido. Quizás, estas sean las razones principales por las que cada vez son más las empresas dedicadas al sector alimentarias que apuestan por la implantación y certificación de sistemas de gestión de calidad y seguridad alimentaria como parte de su estrategia corporativa.

Entre las ventajas de la implantación y certificación de los sistemas de seguridad alimentaria, hay que destacar que son herramientas muy efectivas para disminuir errores, para gestionar eficientemente los procesos de producción y en consecuencia, aumentar la productividad.