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Claves de una auditoría interna de seguridad alimentaria



Se denomina auditoría interna al proceso de análisis interno de la actividad de la empresa, estudiando sus puntos fuertes y débiles. Se trata de un análisis totalmente objetivo, destinado a cerciorar que la norma implantada se está cumpliendo de forma adecuada.

Además, gracias a la auditoría, la compañía puede añadir mejoras que permitan añadir valor a sus operaciones. Y, por último, cabe destacar que ayuda a la empresa a cumplir con los objetivos propuestos, mejorando de forma notable la eficiencia de los procesos de control y la gestión de riesgos.

¿Cómo debe ser un buen auditor interno?

La evaluación puede realizarla tanto personal de la propia plantilla de la compañía como de una compañía externa. En cualquier caso, debe tener la cualificación necesaria para realizar una auditoría interna.

Más allá de la formación y experiencia, un auditor debe cumplir con una serie de normas sociales y éticas. En primer lugar, es requisito indispensable que realice las tareas propias de su trabajo de forma honesta y responsable. En segundo lugar, debe mostrarse totalmente imparcial, llevando a cabo el análisis de un modo objetivo. En tercer lugar, tiene que ser capaz de emitir juicios de valor en cualquier tipo de circunstancia. Y, en cuarto y último lugar, este profesional debe garantizar en todo momento la confidencialidad de la información recopilada.

Auditoría interna: el proceso paso a paso

Toma de contacto

Para la primera toma de contacto se organiza una reunión, en la que debe estar algún responsable de la alta dirección, así como el personal del departamento de calidad de la industria alimentaria. El auditor determina cuál es el alcance de la auditoría, al tiempo que explica el procedimiento a seguir. Si se trata de la primera auditoría interna, debe solicitar una descripción exhaustiva acerca de la actividad de la empresa, así como de su historia.

Análisis de las instalaciones

El auditor, acompañado de la persona responsable del departamento de calidad, procede a inspeccionar las instalaciones de producción de la empresa. Para ello, observa y estudia toda la documentación y los registros de cada una de las áreas y estaciones de trabajo.

Además, lleva a cabo una serie de entrevistas profesionales con los diferentes empleados. Algunas de las preguntas más frecuentes son el tipo de tarea que desempeñan, dónde se han formado y cuándo ha sido la última vez que lo ha hecho, cuáles son los registros que realiza a diario en su puesto de trabajo, etc. Las cuestiones que debe realizar las decide el propio auditor, en función de su criterio y los aspectos que considere más importantes.

Estudio de trazabilidad vertical

El auditor solicita al responsable de calidad que le enseñe el listado de productos fabricados, de modo que elige al azar un determinado lote. Así, en un plazo máximo de 4 horas, la empresa tiene que ser capaz de identificar su trazabilidad hacia atrás y hacia delante, incluido el balance de masas.

Este examen de trazabilidad vertical, que incluye todas las fases desde la recepción de la materia prima hasta la expedición del producto, se añaden una serie de registros: control de calidad de la materia prima, control de temperatura de la materia prima, registro de limpieza del almacén, plan de mantenimiento de la maquinaria, registro de control de peso, control de calidad del lote en el momento de la expedición, etc.

Cierre e informe

Con los datos y registros recogidos, el auditor solicita una reunión con el personal responsable de la industria alimentaria para comentar los resultados de la auditoría. Tiene un plazo máximo de 1 día laborable para entregar el informe de auditoría interna.